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2. ¿Cómo inicia Cultivando Sonrisas?

Cultivando Sonrisas – Nuestra historia.

¿Cómo inicia Cultivando Sonrisas? Hace 9 años dos mujeres valientes y osadas, quienes dedicaron la mayor parte de su vida a extender la mano al prójimo, se unieron y crearon un proyecto en el que vería todos sus sueños reflejados, un proyecto que les permitiera amar y servir; Diana Escobar y Erika Sierra con prontitud emprendieron una serie de actividades con el fin de recolectar fondos para comenzar la labor.

Iniciar sin recursos, sin apoyo y sin reconocimiento fue bastante difícil,  solo había amor y talento, sin embargo, la convicción y la vocación, fueron un impulso clave. A partir de allí, era Dios el que dirigía y ponía las personas que se iban a encargar de apoyar este sueño.

Las dificultades nunca fueron un impedimento y tan solo con el dinero para un mes de renta y unos cuantos muebles se da inicio al hogar de la Fundación Cultivando Sonrisas que abrió sus puertas el 21 de junio de 2011. El lugar estaba vacío, pero solo bastó la presencia de 6 pequeños para darle vida al lugar.

Con mas niños llegando a nuestra puerta, se va haciendo mas emocionante este reto. Muchas madres cabeza de familia tocaron nuestra puerta y siempre estábamos allí para brindarles el amor y la restauración que necesitaban.

Para ese entonces, se estaba gestando algo magnífico, una verdadera familia. Con el pasar de los días la labor se hacía más dura,  ya que requería de mucho mas tiempo y dinero,  todos los que trabajaban allí estaban  como voluntarios y este se convertía en un factor de rápida deserción, sin embargo se contó para entonces con el apoyo de  Manuela quien al lado de Erika permanecieron trabajando hombro a hombro en el día a día de Cultivando Sonrisas.

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Junio de 2011 – Se trabajó por un sueño que nadie creía posible. «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.»

Lucas 18:27

Para Cultivando Sonrisas los tiempos fueron mejorando y también los espacios, estábamos en una nueva casa donde podíamos ver que habíamos subido un escalón más para alcanzar nuestro sueño.  

Ya no más torres de sillas para que alcanzaran el comedor, ya no más exhibición de neveras antiguas y reparaciones constantes, ya no más recogidas de los mercados a pie desde la plaza hasta la casa, y las idas a la minorista a las 4 a.m. Ya no habían amanecidas para hacer tamales, y luego repartirlos por la ciudad para pagar la renta.

Acá es donde la familia, esposo e hijas, se van añadiendo lentamente motivados por la necesidad de tener más manos amigas y profesionales, compartiendo el mismo corazón y la compasión por ver la restauración de los pequeños y sus familias de acuerdo a sus talentos, conocimientos y capacidades. Dándole ese toque diferente y especial de dar no solamente techo y comida, si no un ejemplo real y vivo de una familia con la que muchos de nuestros niños no cuentan, y ni conocían, teniendo a Erika como parte de esta.

El contar con el apoyo de la familia completa  fue un motor para que la fundación cultivando sonrisas creciera, las niñas conocieron la unidad del hogar y contar con una apoyo en diferentes áreas; nuestro mayor logro sin lugar a duda son nuestras niñas, ver el reflejo del amor y la pasión del trabajo arduo en ellas, son pequeñas que ampliaron su visión del mundo, que aprenden a amar y a soñar, que día a día se sorprenden y aprenden, niñas que dejaron atrás las preocupaciones que las agobiaban y se preocupan solo de ser niñas y es por ello que nos inspiran a crear nuevos espacios donde puedan formarse, las clases de música e idiomas hacen de estas niñas seres integrales.

Cultivando Sonrisas Por medio de alianzas con universidades y voluntariado extranjero, permite que las niñas han podido abrir sus mentes a conocer nuevos idiomas, a tener experiencias culturales enriquecedoras que será una buena herramienta para su proyecto de vida.

El compromiso de la fundación con ellas, es cuidarlas de una manera integral, todo esto se ha podido lograr por medio de convenios y aportes de entidades o personas naturales.

Con las familias de los niños de la Fundación Cultivando Sonrisas se han hecho capacitaciones en estudios básicos escolares, capacitación para trabajos, restauración y fortalecimiento de  “familias”,  en emprendimiento y cumplimiento de sus proyectos de vida a largo y corto plazo, consejerías Bíblicas, educación en pautas de crianza, de prevención y cuidado, todo para que implementen en sus casas y su diario vivir. También, se ha logrado que consigan sus viviendas propias y en la construcción y equipamiento de muchas.

Arrebatarles las niñas a las calles no es un cambio de la noche a la mañana, por eso Dios nos regaló este versículo para todos:

“ No nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo recogeremos”

Gálatas 6:9

Ahora no vemos todos los cambios que quisiéramos, pero estamos seguros que en un futuro veremos estas pequeñas siendo grandes líderes y grandes personas, transformando de igual manera vidas con amor.

Hace 9 años dos mujeres valientes y osadas, se unieron y crearon Cultivando Sonrisas, que les permitiera amar y servir a tantos niños abandonados.
Diana, Manuela y Erika, fueron quienes Dios puso en medio de Cultivando Sonrisas, para llevar a cabo Su propósito, ya son casi 10 años de labor continua, aunque Erika ya no continua con nosotros, la llevamos en nuestro corazón y memoria porque ella hace parte de esta historia.
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PROVERBIOS 19: 17